Mi nombre es Débora y soy una persona…

Curiosa.

Bueno, curiosa y miedosa, para ser más precisos.

Esto da lugar a un mix que yo denominaría… Interesante, pues aunque tengo una voz de “funcionaria”; ahí dentro, también me acompaña una
vocecita aventurera que hace que no pueda quedarme con la duda de “cómo habría sido si…”.

También puedo ser doña dudas, como sabe la gente que me quiere (eso es mi ascendente Libra, para los amantes de la Astrología). Voy a un
restaurante y como tenga el día tonto mi tiro horrores eligiendo qué beberé o qué comeré.

Me pasa porque tengo un don natural para ver los pros y los contras de cada cosa, algo que me ayuda mucho cuando acompaño a personas.

Y también porque para elegir necesito imaginarme antes paladeando el menú y sintiendo qué quiere mi cuerpo comer en ese momento…

Siéntelo primero, y ya tienes la mitad hecha 😉

Luego pasa que acierto con lo que he elegido. Y entonces estoy comiendo y hago “¡uhmmmm!”, “¡ahhh!”…

No puedo quedarme callada, necesito agradecer a esa maravilla de plato la explosión de sensaciones de placer que estoy teniendo dentro de la
boca (esto a veces avergüenza un poco a la persona que tengo al lado… Otras veces les hace sonreír).

Alguien me recordó hace poco que los asiáticos hacen lo mismo en señal de reconocimiento de lo que están comiendo, en reconocimiento al cocinero que ha sido capaz de combinar los ingredientes con tanto tino y hacer magia con ellos.

Yo pasé unos cuantos años en Asia, así que quizás hago “uhm!” y “ahhh!” por eso y hasta ahora no me había dado cuenta.
Pero para mí va más allá. Creo que no es sólo agradecerle al cocinero: es agradecerle a la VIDA.

¿Y que qué tiene que ver esto contigo? Pues amigo, amiga… TODO. Si hay algo que me comentan las personas a las que he acompañado,
tanto en terapia como en clases, es que ME IMPLICO y vivo lo que estoy haciendo.

Pongo toda mi atención disponible (que sigo entrenando, y sigo creciendo con los años) en quien tengo delante.

Me lo dicen de formas diferentes, con sus palabras:

“estoy sintiendo cosas que nunca había sentido”,

“se ve que te lo curras”,

“¿cómo consigues con propuestas tan simples que pasen cosas tan profundas?”,

“te preocupas mucho por tus alumnos”,

“te entregas a tu trabajo”, “nos cuidas”,

“siento que te importa lo que cuento, los psicólogos me dejaban hablar y hablar de lo que fuera y creo que en el fondo les daba igual”.

Y así.

¿QUÉ HAGO DIFERENTE?

Mi método de trabajo consiste en enseñarte a cambiar tu punto de vista y desarmar los condicionamientos que han construido eso que tú llamas “personalidad”:

los condicionamientos que nos dicen que hay que ser fuertes,

los que nos dicen que hay que ser amables con todo el mundo,

o que hay protegerse y que no te fíes de nadie…

O los que afirman que no podemos comer en un restaurante y gemir de gusto…

Lo que sea que tú has aprendido.

Y ya sea en sesiones particulares (donde vamos directamente a tus temas) como en sesiones grupales (donde usamos más el cuerpo para
desarrollar la capacidad de autoobservarnos, “cazarnos” en hábitos y construimos maneras de relacionarnos con otros), lo que estamos aprendiendo es a conocer las piezas y desmontarnos.

Porque sí, porque queremos, porque deseamos vivir de otra manera.

Te lo cuento de otra forma:

Imagínate que tienes una caja de herramientas llena de destornilladores de estrella.

Todos son iguales.

Y entonces te toca desatornillar un tornillo de estrella y sacas el destornillador.

Y luego tienes que clavar un clavo y sacas el destornillador.

Y ahora va y te toca apretar una tuerca y… ¡sacas el destornillador!!

Y, por supuesto, lo sacas también para desatornillar un tornillo de cabeza plana (son los que sólo tienen una raja en medio, por si no lo sabías 😉

Ahora imagina que tu caja de herramientas está llena de martillos. O de taladros. Imagina el destrozo.

Así, tristemente, vamos la mayoría por la vida.

Quizás no llevamos sólo destornilladores del mismo tamaño en la caja, está bien, pero apenas llevamos destornilladores de tamaños distintos, una pequeña llave inglesa, un trozo de cinta aislante…

Y tira millas.

Cualquier amante del bricolaje que se precie sabe que eso es un despropósito, que así no se llega a ningún lado.

Pero, como te decía, tristemente así va la mayoría por la vida.

Lo que yo te ofrezco es enseñarte a “desprogramarte” (algo en plan la famosa pastilla roja de Matrix, sí, pero contigo, con tu vida).
Te acompaño a desmontar lo que te enseñaron a ser, decir, pensar, hacer… y que ahora te está haciendo daño, no te sirve, está

desactualizado, se te queda corto. Y lo que aprendiste que te va bien, lo cuidamos y regamos, como una planta.

Para todo ello, el cuerpo nos sirve de gran apoyo, bien porque en ocasiones es lo mejor para salir de estados estancados (ansiedad, estrés

crónico, depresión…), bien porque a menudo nuestros hábitos nos dan muchísima información valiosa.

Lo que buscamos es que tengas la capacidad de elegir cómo responder a lo que te va ocurriendo en la vida (vamos, que mi objetivo último, personal y compartido, es que todos seamos más LIBRES).

Te voy acompañar a salirte del tiesto. No te esperes que sea rápido, tenemos que luchar contra los 30, 40, 50 o más años que llevas a tus espaldas. Es un duelo de titanes.

Y tú irás viendo cuánto quieres salirte del tiesto: ¿que quieres salir del todo?, ¿que te vale con asomar la patita?, ¿o con un dedillo para atravesar este desafío vital ya te va bien…? Eso lo irás decidiendo tú.

Para hacer esto y enseñarte a pensar, sentir y vivir DIFERENTE te comparto mi atípica caja de herramientas, que te garantizo que no son las que te vas a encontrar si vas al típico psicólogo de carrera, o al típico… Nada.

Pero… ¿desde cuándo vamos a aprender a salirnos del tiesto con alguien que vive en el tiesto?

¿Desde cuándo le pido a un funcionario que me enseña a ser MacGyver,

o a un martillo que me enseñe a ser una navaja suiza?

Pues eso.

Algunos temas con los que te puedo ayudar:

 

  • Con problemas de salud que suele considerar que tienen un origen
    o componente “emocional” (ansiedad, estrés, enfermedades
    psicosomáticas, insomnio, depresiones leves…).
  • Con tus “guerras intestinas”, que adoptan la forma de “voces
    internas” que te machacan y te meten en estados de mucha
    presión y autoexigencia, la forma de baja autoestima, la forma de
    rechazar tu cuerpo, etc.
  • Con dificultades en las relaciones (disfrutar de relaciones más
    íntimas y sinceras, aprender a poner límites, mantener
    conversaciones difíciles, construir/conservar relaciones
    saludables,… También con temas relacionados con la sexualidad).
  • Con la confusión, la dificultad para aclararte, con saber qué sientes
    realmente. Con aprender a traducir tus emociones y ponerlas en
    palabras precisas.
  • Con procesar los cambios y giros que da la vida.
  • Con reconectar con tu intuición o “faro” interno.

¿Qué formaciones e influencias hay detrás de lo que comparto?

Resumiendo y para no aburrir al personal, me han conformado, influido, marcado e inspirado, tanto en lo profesional como en lo personal, las siguientes prácticas (posiblemente lo que va a continuación te suene todo a chino mandarín: no te preocupes, esta parrafada en sólo para los curiosos, listillos  y amantes de googlear cada palabra nueva que oyen):

  • Análisis Bioenergético (es mi psicoterapia de
    referencia, porque trabaja desde lo: motor y sensorial, emocional,
    cognitivo, energético, relacional…),
  • Meditación y Mindfulness,
  • Hakomi y la Presencia Amorosa,
  • Yogaterapia dr. Miguel Fraile,
  • Yoga Dinámico (Godfrey Devereux) y Hatha Yoga,
  • Bön y Budismo
  • Medicina tradicional andino-amazónica (dr. Pio Vucetich),
  • PCI (Proceso Corporal Integrativo),
  • Focusing,
  • Coaching Ontológico,
  • Prácticas de consciencia corporal de origen occidental
    como: Técnica Alexander, Movimiento somático y Feldenkrais.

Además de muchas otras experiencias y vivencias que me han
marcado y enseñado que no se pueden resumir en una línea.

Sentir Más para SENTIRTE Mejor

Descubre cómo Conectar más con tu Cuerpo te ayudará a Conectar más con tu Vida.